Declaración del "X Festival Latinoamericano de la Clase Obrera"

Los artistas que participamos de la décima edición del Festival Latinoamericano de la Clase Obrera (Felco) nos reunimos en asamblea para ratificar su método histórico de trabajo: elaborar una declaración política ante la presente crisis mundial y un plan de acción.

La convocatoria de este festival señaló que el capitalismo es un régimen socialmente agotado, que conduce a la humanidad a la barbarie. Lo mantenemos.

El festival nació doce años atrás y desde entonces las características fundamentales del análisis son las mismas: el agotamiento del capitalismo se ha expresado en toda su magnitud en la crisis “financiera” de 2008, que provocó una profundización de la concentración de la riqueza social, una mayor miseria, levantamientos populares, revoluciones, contra-revoluciones, guerras y gigantescos desplazamientos de población que dan cuenta de una crisis humanitaria, civilizatoria.

La descomposición social de este régimen es además, la causa del crecimiento de la trata de personas, de las muertes de mujeres en abortos clandestinos y la violencia de género. Una rebelión popular recorre el continente contra la doble opresión que sufren las mujeres trabajadoras.

Un salto en la crisis mundial

Los rescates bancarios a nivel global para frenar mayores quiebras no han logrado evitar que ocho años después el sistema financiero continúe quebrado. Los regímenes políticos que intentaron sostener a estos bancos -y con ellos a sí mismos- han comenzado a crujir.

La crisis capitalista ha puesto en marcha recambios de régimen que dan cuenta del estancamiento de estas políticas de rescate, tanto en la Unión Europea como en los Estados Unidos.

Éstos expresan, que en su agonía, el capital sólo puede ofrecer un horizonte de mayor barbarie.

El triunfo de Donald Trump y el despliegue de su guerra comercial a escala mundial es la antesala de una expansión de las batallas militares.

Quienes defendieron el proteccionismo de Trump (como la idea de un retorno a “vivir con lo propio” de los norteamericanos) quieren tapar el sol con las manos: la guerra comercial que está dispuesto a librar el nuevo presidente de los Estados Unidos tiene por objeto profundizar la voracidad del capital de su país y su capacidad de “vivir del trabajo ajeno”.

La tendencia a la guerra, como las que ya están en curso: Gaza, Siria y todo Medio Oriente por el reparto de la tierra y los recursos se verán agravadas y profundizadas por estas nuevas guerras comerciales.

América Latina

El Felco nació al calor de las rebeliones populares que recorrieron el continente hacia finales de los noventa y principios del siglo XXI. De tales rebeliones, que no maduraron hacia la revolución social, surgieron como últimos recursos políticos del capitalismo: gobiernos nacionalistas o “progresistas” en varios países.

El actual derrumbe de esas experiencias nacionalistas es el dato político fundamental del presente en la región. Por medio de procesos electorales o golpes, los recambios derechistas que están en marcha tanto en la Argentina como en Brasil no cuentan con los recursos económicos ni políticos para emprender su rumbo derrotando a los trabajadores.

Los pueblos latinoamericanos que protagonizaron aquellas rebeliones no han sido doblegados. Lejos de estar cerrados, los procesos históricos que derivaron en aquellos levantamientos populares vuelven a mostrar su profundidad: la inviabilidad del capitalismo y la vigencia de la revolución.

Es aquí donde debemos remarcar: la muerte de Fidel Castro ha querido ser tomada por la reacción política como el fin de una era. Pretenden enterrar junto con sus restos la perspectiva de la revolución socialista en América Latina. Desde el Felco les decimos: ¡No! La lucha por la revolución socialista a nivel del continente está viva! Es la única salida razonable para la humanidad.

Reafirmamos una vez más, que la integración latinoamericana no será obra de los explotadores sino de la unión de todos los sectores explotados de nuestro continente para terminar con esto y sentar las bases de la unidad socialista de América Latina.

Luchar por la libertad para crear

Así como defendemos la independencia de la clase obrera concebimos imprescindible luchar por la del arte.

Los artistas más comprometidos con la representación de las luchas populares no estamos exentos de las presiones de cooptación del Estado, así como tampoco de las del mercado gobernado por los vaivenes de la sensibilidad de la sociedad de consumo.

La defensa de nuestra autonomía e independencia en la expresión artística estará dada en nuestra capacidad de involucrarnos al movimiento general de la clase trabajadora. Las búsquedas formales que nos comprometemos a desarrollar en nuestra intención de hacer del arte una herramienta para el devenir sujeto de la clase obrera deben ser independientes de toda regimentación de un estado, un mercado o un partido.

El arte debe estar libre de todo tipo de censura, incluida la auto-censura.

Las formas, la libertad y la independencia

En cuanto al debate de las formas nos manifestamos a favor de una total libertad de búsqueda formal. El arte es una expresión profunda del sujeto y su expresión no debe ser cercenada jamás.

Es el capitalismo el mayor opresor de la libertad del arte, en tanto que la división del trabajo entre trabajo intelectual y trabajo manual le sustrae la posibilidad de desarrollo de la expresión artística a una inmensa mayoría de los explotados.

En estas condiciones, ningún artista puede ser plenamente libre al mismo tiempo que ningún explotado, plenamente sujeto.

El mayor desafío de los artistas es, entonces, la lucha por su independencia; y fundir esa lucha con la de la clase obrera por su emancipación.

En tanto que sólo la emancipación de los explotados y el devenir de una sociedad sin clases, donde todos los sujetos accedan a la libre expresión artística es la única garantía de la libertad para el arte; nuestro arte debe comprometerse entonces con las búsquedas formales que contribuyan al devenir sujeto de los explotados. Esta búsqueda en tanto que es consciente de su necesidad es una búsqueda libre, sus aciertos y errores se verifican en la práctica y deben revolucionarse permanentemente.

El Felco es -sin dudas- un ensayo general de esta práctica. Nuestra mayor tarea es multiplicarla, sumar a la mayor corriente de artistas a esta lucha por la revolución, la única garantía de la libertad para el arte.

La organización de los artistas

El Felco se propone trascender en forma constante el carácter de evento de un festival “cultural” para constituirse como un frente de los artistas que estén sistemáticamente comprometidos con la lucha de los explotados por su emancipación.

La conformación de ese frente de lucha de los artistas debe ser el punto de partida para conformar un reclamo como tales al Estado, exigiendo los fondos necesarios para su desarrollo independiente, para la educación artística (en proceso de vaciamiento), para la difusión del arte popular y para colocar nuestra obra al alcance de los explotados.

Consideramos a su vez fundamental luchar por la recuperación de los sindicatos de disciplinas artísticas ya conformados, y avanzar en el desarrollo de nuevos sindicatos o asociaciones de aquellas que aún no las han creado.

Los presentes nos comprometemos a dar difusión a estas resoluciones para asegurar la continuidad de este Festival y fundar una corriente de artistas latinoamericanos anticapitalistas comprometidos con las luchas de la clase obrera.

Larga vida al Felco!